lunes, 18 de febrero de 2008

Ajuste de cuentas

Escrita por Leonardo Robles en El Mercurio de Valparaíso (17/02/2008):

En “Pendejo” se pueden apreciar una gran cantidad de tonalidades refractarias, como en un espejo quebrado, donde cada trozo se transmuta en reflejos que devuelven una imagen del autor –que se llama igual que el personaje principal-, las cuales van desde la caricatura hasta el cinismo. León no tiene problemas en reírse de sí mismo y ocupa una narrativa plagada de estrategias de antihéroe, para de este modo desenmascarar y cartografiar a la clase media de los años 90.
León narra en el libro su ingreso a la Universidad de Chile donde estudiaría Periodismo; su bohemia vida en Santiago entre pensiones estudiantiles y prostíbulos; sus primeros trabajos en medios de comunicación; y el comienzo de su flirteo con la narrativa, consiguiendo así entrelazar su vida en medio de los sucesos políticos y sociales ocurridos en Chile durante los primeros años de los gobiernos concertacionistas.
Sin embargo, León no le cree a nadie, desconfía de la sociedad pero al mismo tiempo está ansioso de vivir en ella, prefiriendo siempre el humor antes que el drama. El autor utiliza a la escritura como antídoto contra la soledad, pues de algún modo se nota una carencia del padre, condenado a las sombras por su autoritarismo y ausencia, tema del cual gira una lectura de la novela.
Pero León, a pesar de verse rodeado de fantasmas de los que siente vergüenza ajena, o de los cuales se aprovecha riendo, sale triunfante en una especie de ajuste de cuentas con su propia vida y obra indiferenciada, tornándose “Pendejo” en un libro entretenido y sarcástico en que la escritura se muestra como lo que siempre ha sido: distintas formas de narrarse a uno mismo ante la aglomeración confusa del mundo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

chicos, visiten mi blog cultural