Presentación de "Pendejo"
Por Pablo Paredes
Que había sido democratacristiano es la información más perturbadora que me ha entregado Gonzalo León sobre sí mismo y esto es decir bastante. Si traspasara esta evaluación a esta novela, haciendo el ejercicio de leerla como un diario de vida, su vinculación con
León comienza su novela subido en el bus del NO pero bajará de un automóvil muy distinto, quizá baje de un taxi, decepcionado, porque cuando el arcoiris se vuelve negro es simplemente una boquita triste. Entremedio irá saltando de auto en auto a toda velocidad por la panamericana pre Laquista como una película de acción de una tristeza infinita. Irá casi en un afán museológico o digamos zoológico para no abandonar la metáfora principal, citando desde Lihn a jovencillos casi ingoogliables. Insistirá en la confusión de las décadas denunciando esa claridad para diferenciar los Ochenta de los Noventa en la esfera macropolítica versus el revoltijo en los referentes más cotidianos de lo pop, deteniendo su relato para preguntarse si es que en el momento que construye o recuerda, los envases retornables ya eran de plástico. Esta pregunta es clave, pues en ella radica un juicio al proyecto democrático chileno y si no es así que me perdone León por mi paranoia con intereses creados. Pero no creo equivocarme pues más tarde en “Pendejo” el protagonista es encarado con un “una cosa es no tener trabajo y otra cosa no poder conseguir dinero”. Esta oración que reza el secretario de Jorge Teilleir es otro cuchillazo en el corazón de nuestra fantasía de país tercermundista postulante a Portugal.
En fin, no he dicho nada del gran sueño de ser escritor que tiene el protagonista, pues creo que es lo menos (me) importa en este relato. Tampoco me he detenido em las putas porque detenerse ahí es echar raíces en las luces coloradas. He omitido, en esta pequeña presentación, a la paste base, a las pensiones universitarias, a
No hay comentarios:
Publicar un comentario