Entrevista aparecida en el diario La Nación el 13 de noviembre de 2007
Por Javier García
Gonzalo León publica novela sobre su infancia y se confiesa
“Quise ser cura y abogado”
El hombre de las gafas de marcos gruesos acaba de terminar una trilogía que hoy se cierra con “Pendejo”. Acá el cronista de La Nación Domingo habla de su pasado y critica a Alejandro Zambra y Álvaro Bisama. “Me produce rabia esa gente que se pasa por la raja la historia”, dice.
Estudió en los 80 en los Padres Franceses de Viña del Mar. "La manera más revolucionara era ser democratacristiano, porque todos éramos católicos y el que no, quedaba marginado de todas las actividades", relata Gonzalo León, quien, a pasos de cumplir 40 años, acaba de publicar "Pendejo", novela que cierra una trilogía iniciada con "Pornografíapura" y seguida por "Punga". Todos títulos editados por Libros La Calabaza del Diablo.
En su "libro más personal", como define "Pendejo", se mezclan recuerdos de adolescencia y juventud, de un León desorientado y en busca del destino. "No me gustaba Pinochet ni lanzarle piedras a los pacos, pero sabía que me interesaba escribir, a pesar de querer ser cura y luego abogado", dice y asegura que el libro "Chistes par(r)a desorientar a la policía/poesía", de Nicanor Parra lo iluminó y llevó por el camino. "Yo empecé escribiendo poesía, incluso me gané algunos concursos", señala, y luego indica que lo único que publicó fue un poema, que incluye en "Pornografíapura".
En "Pendejo", León relata su llegada a Santiago, sus primeras incursiones en el periodismo en revistas como "Apsi", su relación con algunos escritores de la Nueva Narrativa chilena y también su sobrenombre de colegio. "Me decían el Lapa . Yo encontraba muy cuicos a mis compañeros, pero en tercero medio me empecé a vincular con ellos casi por obligación y me pusieron ese seudónimo", dice el autor de la crónica dominical "A sangre fría", de La Nación Domingo, quien abre el libro con un epígrafe de Enrique Lihn: "Vivir en Chile no ha sido nunca, culturalmente hablando, vivir bien; en el día de hoy significa, quizá, la ruina".
RABIA SENTIMENTAL
En dos meses León escribió "Pendejo". "Fue como si estuvieras en la sala de operaciones y el cirujano te dijera, Permiso, tengo que ausentarme un momentito , como si en vez de una operación a algún órgano hubiese sido una operación sentimental", afirma. Y no es para menos, porque León relata incluso la perdida de su hijo.
En "Pendejo" escribe: "Con los años viviré con una chica, con la que perderemos un hijo tras un mes de espera. Y cuando ella, con desesperación, me interrogue dónde está él, yo le responderé que en los brazos de mi abuelo".
Al preguntarle si le complica el hecho de evidenciar tanto sus relatos, dice que "el libro es una especie de arte poética, la manera en que entiendo la narrativa, y por eso soy explícito en mis planteamientos, a pesar de que algún día me pueda arrepentir, pero me importa una raja".
En la novela hay un "pendejo" que sufre de insomnio y se levanta a pintar un bonsái, en alusión -dice León- a Alejandro Zambra. "Me produce rabia esa gente que piensa que Chile es una nación emergente, que se pasa por la raja la historia, ese Chile arribista que encarna Zambra y Álvaro Bisama, es lo más conservador y fascista que me ha tocado ver", sentencia. Por el contrario rescata a Roberto Merino. "Su obra habla de lo chileno, y debe ser el mejor escritor vivo que retrata nuestra identidad".Gonzalo León publica novela sobre su infancia y se confiesa
“Quise ser cura y abogado”
http://www.lanacion.cl/prontus_noticias_v2/site/artic/20071112/pags/20071112203859.html
martes, 18 de diciembre de 2007
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